Vivir en Estados Unidos me ha sorprendido mucho por las diferencias en el día a día con respecto a España. No solo por los horarios, como que el High School empiece más temprano o que se coma antes, sino también por cómo funcionan las rutinas: aquí el horario del colegio es el mismo todos los días y los deportes se toman muy en serio. A lo largo de mi año escolar en Estados Unidos, me he dado cuenta de que el colegio no es solo un lugar al que vas a estudiar, sino un punto de encuentro donde se organizan actividades constantemente. Hay eventos deportivos celebrados por todo lo alto, con animadoras y bandas que animan tanto a los jugadores como a la grada, y también actividades solidarias para la comunidad. Incluso los viernes se vive de una forma especial, con temas de vestimenta que hacen el ambiente mucho más divertido. Además, al estar en un pueblo pequeño sin transporte público, hay que conducir a todas partes, algo muy distinto a lo que estaba acostumbrada.
Lo que más me gusta de la vida estadounidense es cómo se organizan para tener tiempo para todo. Consiguen compaginar la vida familiar, quedar con amigos, participar en deportes y clubes y, al mismo tiempo, estar al día con el colegio. Es una vida muy variada que me permite disfrutar de las personas que me rodean, de los deportes que me gustan y seguir cumpliendo con mis responsabilidades académicas.
Del sistema educativo estadounidense me gusta que no se centran tanto en memorizar, sino en el esfuerzo diario y en el aprendizaje práctico. Se aprende mucho a base de prueba y error, con juegos, laboratorios y experimentos que te ayudan a entender mejor los contenidos. Aunque muchas veces se dice que los colegios en Estados Unidos son “más fáciles”, en realidad se cubre mucha materia, pero de una forma más dinámica. No se trata de estudiar tanto de golpe, sino de ser constante con los deberes cada día, lo que te enseña a organizarte y a compaginar el colegio con los deportes y la vida social.
Otra cosa que me encanta es la variedad de asignaturas optativas que puedes elegir, como cocina, periodismo o diseño floral, materias que no solemos tener en España. Estas asignaturas te ayudan tanto en la vida cotidiana como a orientarte hacia tu futuro profesional. Yo elegí cocina y, sin duda, se ha convertido en mi clase favorita, ya que me permite aprender algo práctico y que realmente me interesa.
Los deportes son uno de los aspectos más importantes de la vida estadounidense. Se valora mucho llevar una vida activa y apuntarte a un deporte te ayuda muchísimo a conocer gente y crear vínculos. Yo he jugado voleibol y ha sido una de las mejores partes de mi experiencia. Gracias al equipo he conocido a algunas de mis amigas más cercanas, que me han apoyado y ayudado durante todo el año. Además, los deportes no solo son importantes para quienes los practican, sino para todo el pueblo: ir a los partidos es uno de los planes favoritos para hacer con amigos o con tu host family.
Si tuviera que quedarme con mis momentos más especiales hasta ahora, destacaría la celebración del cumpleaños de una amiga, los planes previos al día de Homecoming con mi grupo de amigos, los torneos y partidos de voleibol —especialmente el último, que fue muy emotivo—, los partidos de fútbol americano con la banda animando a toda la grada y el vuelo de ida, donde conocí a personas con las que sigo en contacto y que me ayudaron a dejar los nervios a un lado desde el primer momento. Ha sido muy difícil elegir solo cinco momentos, porque han sido muchos más los recuerdos que siempre llevaré conmigo.
Si tú también quieres verte envuelto en la vida de los deportes escolares en tu año escolar en Estados Unidos, pulsa aquí o llama al 910 019 908.



