Vivir en Estados Unidos me ha sorprendido sobre todo por la forma de vivir el día a día. Venía de estudiar en el instituto Gredos San Diego de El Escorial, donde estaba acostumbrada a una rutina muy activa y a pasar mucho tiempo fuera de casa, y aquí todo funciona de manera muy distinta. Algo que no me esperaba es que la gente pase tantísimo tiempo en casa. No suelen salir simplemente a dar una vuelta o a despejarse, como hacemos en España, sino que casi siempre salen solo si hay un motivo concreto, como ir a hacer la compra o visitar a algún familiar o amigo. Es una forma de organizar el tiempo muy diferente a la que tenía antes y que al principio me llamó mucho la atención.
Lo que más me gusta de la vida estadounidense son, sin duda, los deportes. Aquí se viven de una manera increíble. Puedes practicar más de uno durante el curso porque las temporadas duran menos, y el compromiso que tiene la gente con los equipos es enorme. Siempre hay personas animando, aunque no te conozcan de nada, y eso hace que te sientas apoyada y parte de algo desde el primer momento. El ambiente que se crea alrededor del deporte es una de las cosas que más disfruto de esta experiencia.
También me encanta cómo funciona el colegio. Las clases no son siempre en la misma aula, sino que vas cambiando según la asignatura, y eso me ha permitido conocer a mucha más gente y hacer más amigos. Además, aquí he aprendido cosas que antes no valoraba tanto, como la importancia de la puntualidad. En España no me importaba llegar dos minutos tarde, pero aquí no puedes llegar ni un minuto tarde a ninguna clase. Es algo que estoy poniendo muy en práctica desde que llegué.
Si hay algo que echo de menos de España, es la comida. Aunque me encanta la comida basura, hay días en los que daría lo que fuera por comerme una buena tortilla de patatas. Son pequeñas cosas que se echan mucho de menos cuando estás tan lejos de casa.
Los deportes también me han ayudado muchísimo a nivel social. Practicar voleibol me permitió conocer a todo el equipo y hacerme amiga de mis compañeras, pero incluso yendo a ver partidos desde las gradas acabas hablando con mucha gente. Te hacen preguntas, empiezas a charlar y, sin darte cuenta, vas conociendo a personas nuevas y haciendo amigos, justo como me pasó a mí.
Si tuviera que quedarme con mis momentos más especiales hasta ahora, destacaría la noche de Halloween con mis amigas, el primer partido de play offs de fútbol americano, una quedada para bailar Just Dance con mis amigos, un baño nocturno en el jacuzzi con mi host family y, por supuesto, mi primer torneo de voleibol, que sin duda se lleva la medalla de oro.
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