Opiniones Estudiar en Estados Unidos: María en Illinois

[TESTIMONIOS]

«Eso es lo que más me gustaba de la vida estadounidense, el saber que eres parte de una verdadera familia»

María ha tenido una experiencia inmejorable en Goreville, Illinois. Ha vuelto encantada gracias a la familia tan buena que ha tenido  y a todos los amigos que ha hecho allí. Además, ha aprendido muchísimo. En esta entrada nos ha contado cómo ha sido su año escolar en Estados Unidos.

Estados Unidos está localizado a un océano de España. Por lo que es normal que su historia, fiestas, lengua y sobre todo, cultura sean muy distintas a lo que estamos acostumbrados los españoles. Es por eso, que ya iba con la mentalidad de que Estados Unidos iba a ser una gran caja de sorpresas, y no estaba equivocada. Había oído que los estadounidenses no paran, que están siempre ocupados; e igual mi familia estaba más ajetreada de lo normal, ayudando siempre que podían, pero desde luego jamás imaginé que iba a ser para tanto. Mirando atrás no creo que haya parado un segundo desde el momento que pisé suelo Americano, y fue algo que sí me sorprendió porque esperaba tener algún sábado libre para dormir hasta las doce, pero todos ellos había algo que hacer.

La vida americana es increíble, diferente… pero increíble. Norte, sur, centro, cada zona de Estados Unidos es distinta, por lo que la cultura también varía entre ellas. Goreville, el pueblo al que fui estaba habitado por 1000 personas. Un pueblo bastante pequeño si lo piensas, pero uno con el mayor sentido de la comunidad que he visto en los días de mi vida. Cada vez que había un partido, no importara donde fuera, nuestro equipo nunca echaba de menos el apoyo. Y cuando empezaba la postemporada todo el pueblo se desplazaba para teñir las gradas de negro y dorado. Una comunidad tan inspiradora, que incluso salió en los periódicos por el apoyo que aportaba a los atletas. Y sí solo esos pocos habitantes. Como dicen allí “ciudad pequeña, sueños grandes.” Sinceramente, eso es lo que más me gustaba de la vida estadounidense, el saber que eres parte de una verdadera familia.

Al estar siempre de aquí para allá, la comida de restaurante nunca faltaba en nuestra dieta. Y al principio piensas: “no está tan mal, podría acostumbrarme a esto”. Y sí una, dos veces está muy bien, pero después echas de menos la comida que te preparaba tu madre en casa, la tortilla, el gazpacho… sin duda la alimentación es lo que más he echado de menos. Aunque también es cierto que mi madre americana cocina bastante bien, y el salmón que hacen en esa casa es el mejor que he probado, pero la cocina casera no era muy frecuente.

Lo que más me ha gustado del sistema educativo es que puedes tener clase con estudiantes de todos los cursos, el Estado pide ciertas asignaturas como requisitos, pero por el resto puedes elegir una clase acorde a tu nivel e intereses. Por ejemplo, un requisito en mi curso era matemáticas, pero una persona que no se siente muy cómoda con ellas puede elegir unas mates de menor nivel. De igual manera, a alguien que le encanten puede optar un nivel que le suponga un reto.

Personalmente, el colegio al que voy en España es muy estricto. Tanto, que hay que llevar uniforme y el agua en clase está prohibida. Ahora imaginaos la sorpresa cuando entro en el aula mi primer día de High school y mis profesores venden comida dentro de las clases. Claro que esto no ocurre en todos los institutos, pero me hizo bastante gracia. Me gusta que se centren más en si el alumno ha entendido la lección a cosas externas como la comida, el vestuario o los pendientes y maquillaje, y que, además, el alumno no aprenda de memoria, claro que eso está cambiando en el sistema educativo español. También me gusta la independencia que se da a los estudiantes en Estados Unidos, cada uno es responsable de presentar los trabajos con puntualidad, no importa cómo manejes el tiempo, de cuidar sus cosas o de estar en clase cuando suene el timbre.

Los deportes significan el futuro para algunos de los estudiantes estadounidenses, una beca deportiva que les garantice un futuro universitario y las puertas a una carrera. Además, la emoción en cada partido y el apoyo al equipo son el centro de unión de la comunidad. La mascota supone una identidad, y todos los atletas son tratados con las mismas oportunidades para hacerse valer en cada entrenamiento. Los deportes se toman muy enserio, dos horas de práctica todos los días. Al formar parte de un equipo, formas también parte de algo mayor que tú, de una familia dentro y fuera del terreno de juego. Claro que así el colegio llegó a los estatales en nada más y nada menos que 3 deportes durante el año que estuve: baloncesto (la primera vez en la historia del instituto), baseball y softball por segundo año consecutivo. Me acuerdo de estar yendo de un partido a otro hasta en la misma Peoria (donde se celebran los estatales).

En mi caso, el unirme a track ha sido un no parar de retos y superación. Después del primer entrenamiento le dije al entrenador que lo dejaba, pero me dijo: “sigue trabajando, no te frustres porque habrá progresos” y pese a ser la peor del equipo me dio una oportunidad. Seguí trabajando y empecé a mejorar, terminando, en la última carrera de la temporada, batiendo el récord del colegio en 4×800 por más de veinte segundos. Jamás olvidaré a esas tres chicas que me ayudaron a alcanzar la meta que me había propuesto.

Prom fue algo diferente a lo que esperaba, y algo diferente a lo normal. Estando en un colegio con menos de 200 alumnos, las historias que oyes de prom, las locuras que ves en las películas y que esperas que pasen no se cumplen. Pero eso es lo de menos, bailar con mis amigos fue increíble, y el decorado y los vestidos hacen que  la noche sea inolvidable. Normalmente after prom es directamente después de la fiesta, pero hubo un problema con la reserva que tenían los Juniors, quienes organizaban Prom, así que fuimos al día siguiente muy temprano. Viéndolo por el lado bueno, pudimos estar todo el día, y lo mejor de todo es que fuimos a Six flags, un parque de atracciones. Llovió algo, pero no pude pasarlo mejor. El prepararse, ir a por el vestido, elegir el peinado, maquillarme con mis hermanas, eso sin duda fue algo a destacar de toda la experiencia.

Los estadounidenses son diferentes, pero diferentes no es malo. Como en todas partes, existen diferencias entre las personas, eso sí hay ciertos aspectos que son comunes a bastantes, sino a todos los americanos. Son puntuales, están ajetreados, hacen mucho trabajo manual, la mayoría tienen perro. Son personas increíbles, todas ellas. Hacen muchísimo voluntariado, dedican su tiempo a ayudar a los demás, no importa si es un conocido o no. Si alguien ve un coche tirado, no dudan un segundo en parar y ayudar a los dueños del vehículo. También, al menos en la zona donde yo vivía, la religión era algo que estaba por encima de todo, todo el mundo formaba parte de grupos de la Iglesia, y eso fue algo que me inspiró muchísimo.

Como todo siempre hay algo que no sale “perfecto”. En mi caso fue que algunas veces era difícil expresarse con claridad, sobre todo al principio. Intentas decir algo que en tu cabeza tiene sentido, pero no se entiende bien, en especial por ese acento tan característico. Aunque creo que fue muy divertido cuando intentaba buscar la traducción de una determinada palabra sin éxito y muchísima gente me preguntaba por los pasillos e intentaban ayudarme a encontrar ese término en inglés.

Todo lo que me pasó durante mi año escolar en Estados Unidos fue una experiencia destacada, ¡tengo tantas historias! Pero supongo que podría destacar solo algunas.

La primera sería los estatales de softball y baseball, y toda la postemporada en general. Fue literalmente ver el partido de softball y acto seguido ir hasta el partido de los chicos, así hasta el final. Además de la emoción de estar todo el pueblo en otra ciudad y pasar la noche con tus amigos en el puerto al lado del hotel donde nos alojábamos.

La segunda el voluntariado, en especial el que hicimos en Goreville. Soy una chica de ciudad y jamás me imagine a mi misma metiendo las manos sin guantes en estiércol. Fue algo asqueroso, pero me lo pasé genial ese día y ayudé a mi comunidad.

Como tercera experiencia destacada voy a decir algo que supuso un gran reto para mí. Estando en Chicago mi familia americana me llevó al sky deck en Willis Tower. Para los que no lo sepan es un cubo de cristal que se encuentra a cientos de metros del suelo. Tengo vértigo así que sí fue horrible, pero se lo agradezco porque ahora cada vez que voy a un sitio alto digo: “esto no es nada comparado con el sky deck”.

Durante la temporada de track me propuse dos metas, la primera bajar de los tres minutos en los 800 y entrar en el libro de records del colegio. Estábamos en seccionales, y todas sabíamos que para la mayoría iba a ser nuestra última competición, porque honestamente, nuestro equipo no era el mejor. Cuando me pasaron el testigo solo pensé en una cosa: hacer la mejor carrera posible. Terminamos cuartas, ¡pero batiendo el récord por más de 20 segundos! Y mi tiempo bajó de los 3 minutos a 2:55, no es por mucho pero esa noche alcancé mis dos metas y fue muy importante para mí.

Otro día genial fue cuando mi familia americana y yo estuvimos haciendo hikes en varios parques naturales. Lo tenían súper planeado y vi sitios increíbles, cascadas, ríos, montañas, animales, bosques e una roca con la forma de un camello. Fue súper divertido, terminé calada de cruzar ríos, porque me negaba a escalar un árbol, pero eso no viene a cuento… Digamos que nos perdimos por una parte, pero eso me unió muchísimo a la familia, la verdad que tuve mucha suerte con ellos.

Una experiencia que también me marcó fue la graduación de mi hermana americana. Las graduaciones americanas se parecen mucho a las películas, todos con la capa y el birrete, y el diploma y cambio de ribete de un lado a otro para mostrar que te has graduado. Anunciaron las becas y universidades, y al final hubo un video emotivo del antes y después. Me encantó ver lo distinto que son las graduaciones entre estos países.

Por último, el día que tuve de despedida. Se supone que iba a ser una sorpresa, pero llegamos a casa algo antes… Eso no quita que fuera una sorpresa, habían puesto tantas cosas y casi toda la gente que significó algo para mi año estuvo presente. No hace falta decir que hubo lágrimas, pero lo que más me gustó fue darme cuenta que para esas personas que han significado mucho para ti, de las que has aprendido tanto, y que te han hecho cambiar, tú también has significado algo. Y que la gente que dejas atrás va a echarte tanto de menos como tú a ellos. Que el año de intercambio no es solo una experiencia para ti sino que también para la gente que de la que te rodeas, en especial la familia.

Para más información sobre el programa de año escolar en Estados Unidos pulse aquí o llame al 910 019 908.

 

COMPARTIR ENTRADA

LinkedIn
WhatsApp
Facebook
Twitter

CATEGORIAS

Descarga Catálogo Año Escolar 26/27